El aprendizaje y la humildad

Manejo de las Emociones

El aprendizaje y la humildad

Diana Said Cadavid
diana.said@cirodho.com.co

El primer paso hacia el crecimiento personal y profesional es la apertura al aprendizaje. Me abro a aprender cada día algo nuevo. Aprendo de los otros y aprendo de mi propia experiencia.

El primer paso para abrirme al aprendizaje, es la humildad. La arrogancia es el enemigo número uno del aprendizaje. Para ello, evito responder mis propias preguntas. Hago que de una pregunta surja un sinfín más.

Decir “no se” no me ubica en una posición deshonrosa, todo lo contrario, da la posibilidad al otro de abrirse conmigo y darme algo de sí. De ese modo, ambos nos nutrimos y crecemos.

La inteligencia se desarrolla en la medida en que la alimentamos de conocimientos. Conocimientos que llegan por la teoría, por los sucesos que vemos y, más significativo aún, por nuestras vivencias. La información por sí sola no tiene valor, es necesario procesarla, convertirla en conocimientos y estos conocimientos no sirven de nada si no los aplicamos al hacer.

También, me mantengo en constante búsqueda. No existe meta última, ni objetivo definitivo. Alcanzado algo, sigo en la búsqueda de más. Permanecer en la búsqueda nos aleja del aburrimiento, del hastío, nos libera del cansancio. Estar en la búsqueda no aviva la capacidad de asombro y nos lleva a descubrir conocimientos nuevos acerca de nuestro entorno, del mundo y de nosotros mismos.

Cada día adquiero conocimientos significativos para potenciar mi mente y desarrollar mi inteligencia, para esto soy humilde, reconozco lo que soy y me abro a recibir el conocimiento del otro.

Cada amanecer me levanto agradeciendo mi existencia, en la búsqueda de algo nuevo, que con seguridad llegará, para impulsarme en el crecimiento de mí ser.

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