Padres Imperfectos

Padres Afectivos y Efectivos

Padres Imperfectos

Diana Said Cadavid
diana.said@cirodho.com.co

 

Todos los padres que ejercemos, sin importar la raza o la posición cultural y socio-económica, tenemos tres cosas en común:

1.- Somos imperfectos

2.- Amamos profundamente a nuestros hijos.

3.- Todo lo que hacemos, lo hacemos desde el amor que sentimos por ellos.

Tuve la fortuna de traer al mundo tres hijas y dos nietos. Fui madre siendo muy joven, por lo que viví mi maternidad en dos etapas: La primera, desde mi marcada inexperiencia, inconsciencia y juventud. La segunda, desde todas las culpas por mis fallas en la primera etapa, cierta experiencia y cierto estado de consciencia. Y mi abuelazgo, lo vivo solo como eso, como la abuela consentidora y alcahueta.
Ya me encuentro en una posición, donde puedo observar el resultado de mis acciones como madre y muchas cosas me gustan, pero otras sé que las pude hacer mejor. Por eso les repito nuevamente: No aprendan de mi ejemplo, aprendan de mi experiencia.

Mis hijas, la primera mayor de 35, está en la etapa de donde evalúa si lo que ha decidido hacer con su vida es lo que realmente la hace feliz, siente grandes inconformidades con ella misma. La segunda, una adulta muy joven, tiene toda su energía concentrada en la carrera que eligió estudiar, ha tomado mejores decisiones que la primera y se siente feliz con lo que hace, está en la etapa donde define sus límites con el mundo. La tercera, se encuentra en plena adolescencia, sintiendo que el mundo le debe todo, cambiando día tras día y pretendiendo que con un mínimo esfuerzo puede cumplir con todas sus ambiciones.

Al observar este panorama al que me enfrento a diario, puedo decirles: Mis dos hijas menores serán más exitosas que la primera, porque en mi nivel de consciencia hacia su educación, me he preocupado por conducirlas para que aprendan a tomar mejores decisiones. Las tres, siempre se equivocarán, caerán y podrán volver a levantarse. Tienen principios firmes para poner límites, pueden enfrentar al mundo, en parte, gracias a las herramientas que su padre y yo hemos podido brindarles. Serán madres imperfectas como yo, quizás, con mejor criterio, porque mi ejemplo y mi experiencia les han permitido caminar por un terreno con algo de pavimento.

Así que, somos imperfectos, pero actuamos desde el profundo amor que sentimos por nuestros hijos.
Desde este espacio, voy a volcar mi experiencia para apoyarles en su labor de ser padres. No serán afirmaciones garantizadas para que funcionen en sus vidas, porque muchos factores han de influir para que así sea, si serán textos sinceros que salen desde el fondo de mi corazón basados en experiencias exitosas y, también, de fracaso.

Lo cierto es que en la medida que nos hagamos más conscientes de la responsabilidad que tenemos con el futuro de nuestros hijos, serán más las oportunidades de formarlos para que tomen las mejores decisiones.  

 

 

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