Aprende de nuestras experiencias

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Padres Afectivos y Efectivos

Perseverar y superar los obstáculos

Deepak Chopra en su libro “Las 7 leyes espirituales para padres” nos hace planteamientos muy interesantes, ya que a nuestros hijos debemos guiarlos desde nuestro propio espíritu y para ello, nada hay más poderoso que el ejemplo. Las palabras se las lleva el viento, dicen muchos, otros: «las palabras muchas veces ni siquiera entran al cerebro», pero el ejemplo viene del espíritu y se convierte en una lección permanente para nuestros hijos.

Chopra nos deja estas 

Chopra nos deja estas siete leyes espirituales:

PRIMERA LEY: Todo es posible.
SEGUNDA LEY: Si deseas obtener algo, da eso mismo.
TERCERA LEY: Cuando haces una elección, cambias el futuro.
CUARTA LEY: No te resistas —sigue la corriente.
QUINTA LEY: Cada vez que deseas o esperas algo, siembras una semilla.
SEXTA LEY: Disfruta el viaje.
SEPTIMA LEY: Estás aquí por una razón.

Desde el mismo momento en que nuestros hijos nacen nos convertimos en maestros del espíritu. Si creamos una atmósfera de confianza, tolerancia, sinceridad y aceptación, esas cualidades serán absorbidas como cualidades del espíritu. En un mundo perfecto, la labor de ser padres se podría reducir a una sola frase: mostrar y ser solamente amor.

¿le hemos enseñado a nuestros hijos a perseverar a pesar de las frustraciones, los obstáculos o los tropiezos.?

Estas palabras me llevan a una reflexión personal: pocas veces invitamos a nuestros hijos a hacer un alto en el camino para evaluar el motivo de sus frustraciones y de esos obstáculos que ellos ven insuperables.

Y ¿Cómo hacer un alto en el camino para reflexionar con tu hijo si no lo has hecho contigo mism@?

Aun en esta situación que vivimos hoy, es muy probable que no te hayas detenido, que continúes pensando y actuando en función de lo que sigue. Que pocas cosas hayan cambiado en tu interior y por ende poco hagas para guiar a tu hijo de manera más consciente de aquí en adelante.

Te invito a detenerte y que vayamos de la mano para que, en adelante, guíes a tu hijo con plena consciencia de lo que en verdad puedes ofrecerle.

Diana María Said Cadavid

Coach y psicoterapeuta Personal

Telf. +57 311 353 7810 

 

 

Padres Afectivos y Efectivos

Formar para el éxito

Hoy, les regalo un texto de Deepak Chopra, extraído de su libro “Las 7 leyes espirituales para Padres”

«El anhelo más profundo del corazón de un padre es ver a su hijo triunfar en la vida. Sin embargo, ¿Cuántos de nosotros reconocemos que el camino más directo hacia el éxito es el espíritu?

En nuestra sociedad generalmente no nos percatamos de esa conexión. Todo lo contrario: enseñamos a nuestros hijos a sobrevivir, a asumir ciertos comportamientos para obtener nuestra aprobación, a defenderse, a competir, a perseverar a pesar de las frustraciones, los obstáculos o los tropiezos.

Aunque, en general, creer en Dios se considera una buena cosa, el espíritu siempre se ha mantenido separado del éxito en la vida cotidiana. Esto es un error que ha afectado profundamente nuestra vida desde la infancia.
Muchas personas creen ciegamente que el éxito es material y puede medirse en términos de dinero, prestigio, abundancia y posesiones. No cabe duda que todas esas cosas son importantes, pero poseerlas no es garantía del éxito. El éxito que deseamos para nuestros hijos debe también incluir muchas facetas que no son materiales, entre ellas la capacidad para amar y sentir compasión, la capacidad para sentir alegría y contagiarla a los demás, la seguridad de saber que la vida tiene un propósito y, por último, la sensación de estar conectados con el poder creador del Universo. Todos estos aspectos constituyen la dimensión espiritual del éxito, la dimensión que produce satisfacción interior.»

No es posible formar a nuestros hijos desde el espíritu, si nosotros no nos hemos formado para ello. Pero como no hay tiempo de hacerlo primero nosotros para luego hacerlo con ellos, entonces revaluemos cómo continuar en adelante y crezcamos juntos.

Diana María Said Cadavid
Coach y psicoterapeuta Personal
Telf. +57 311 353 7810 

Padres Afectivos y Efectivos

El Espíritu de nuestros hijos

 

Cuando me refiero al “Ser Padres”, con frecuencia uso la frase “padres que ejercen” utilizo la palabra “padres” refiriéndome a la pareja que asume la responsabilidad de formar a un ser humano que llegó de sus entrañas y la palabra “ejercen”, porque sabemos que muchos abandonan a sus hijos para que sean otros quienes asuman su responsabilidad.

Ejercer como padres es ocuparnos de que nuestro hijo sienta nuestra presencia viva y permanente, es tener una consciencia clara de que ese Ser que hoy es un niño, mañana sea un adulto capaz y feliz gracias a mi guía.

El alimento, techo y poder enviarlo a la escuela, es el menor de los asuntos a resolver cuando tenemos un hijo. El mayor compromiso que asumimos con él es darle la posibilidad de que recorra un camino de felicidad durante toda su existencia y sepa afrontar los obstáculos que traerá consigo ese camino.

Crear una atmosfera de confianza, tolerancia, sinceridad y aceptación será la base principal para que nuestro hijo desarrolle un espíritu fuerte y es la fortaleza del espíritu lo que les permitirá hacer de su vida lo que deseen.

¿Cómo hacer esto? Asumiendo conscientemente la labor de padres, aceptando lo que somos y dando el 100% de lo que somos, no menos, tampoco más. Cuando damos, menos de nuestro 100%, estamos negándole posibilidades, cuando intentamos darle más, quedaremos con una deuda que jamás tendremos cómo pagar.

Padres Afectivos y Efectivos

Padres Imperfectos

 

Todos los padres que ejercemos, sin importar la raza o la posición cultural y socio-económica, tenemos tres cosas en común:

1.- Somos imperfectos

2.- Amamos profundamente a nuestros hijos.

3.- Todo lo que hacemos, lo hacemos desde el amor que sentimos por ellos.

Tuve la fortuna de traer al mundo tres hijas y dos nietos. Fui madre siendo muy joven, por lo que viví mi maternidad en dos etapas: La primera, desde mi marcada inexperiencia, inconsciencia y juventud. La segunda, desde todas las culpas por mis fallas en la primera etapa, cierta experiencia y cierto estado de consciencia. Y mi abuelazgo, lo vivo solo como eso, como la abuela consentidora y alcahueta.
Ya me encuentro en una posición, donde puedo observar el resultado de mis acciones como madre y muchas cosas me gustan, pero otras sé que las pude hacer mejor. Por eso les repito nuevamente: No aprendan de mi ejemplo, aprendan de mi experiencia.

Mis hijas, la primera mayor de 35, está en la etapa de donde evalúa si lo que ha decidido hacer con su vida es lo que realmente la hace feliz, siente grandes inconformidades con ella misma. La segunda, una adulta muy joven, tiene toda su energía concentrada en la carrera que eligió estudiar, ha tomado mejores decisiones que la primera y se siente feliz con lo que hace, está en la etapa donde define sus límites con el mundo. La tercera, se encuentra en plena adolescencia, sintiendo que el mundo le debe todo, cambiando día tras día y pretendiendo que con un mínimo esfuerzo puede cumplir con todas sus ambiciones.

Al observar este panorama al que me enfrento a diario, puedo decirles: Mis dos hijas menores serán más exitosas que la primera, porque en mi nivel de consciencia hacia su educación, me he preocupado por conducirlas para que aprendan a tomar mejores decisiones. Las tres, siempre se equivocarán, caerán y podrán volver a levantarse. Tienen principios firmes para poner límites, pueden enfrentar al mundo, en parte, gracias a las herramientas que su padre y yo hemos podido brindarles. Serán madres imperfectas como yo, quizás, con mejor criterio, porque mi ejemplo y mi experiencia les han permitido caminar por un terreno con algo de pavimento.

Así que, somos imperfectos, pero actuamos desde el profundo amor que sentimos por nuestros hijos.
Desde este espacio, voy a volcar mi experiencia para apoyarles en su labor de ser padres. No serán afirmaciones garantizadas para que funcionen en sus vidas, porque muchos factores han de influir para que así sea, si serán textos sinceros que salen desde el fondo de mi corazón basados en experiencias exitosas y, también, de fracaso.

Lo cierto es que en la medida que nos hagamos más conscientes de la responsabilidad que tenemos con el futuro de nuestros hijos, serán más las oportunidades de formarlos para que tomen las mejores decisiones.  

 

 

Manejo de las Emociones

Y Si no es SER FELIZ, ¿Cuál es el…

Hola mi querid@ leyente
Llevo mucho tiempo buscando un enfoque para darle a este espacio que sea atractivo y diferente. Creo que la luz me ha llegado y quiero compartirla con ustedes, pues aquí quiero plasmar todos mis buenos aprendizajes, para que ustedes puedan decidir no recorrer el tortuoso camino que yo he recorrido.
He vivido 55 años, algo aprendí durante este tiempo, he leído y escuchado a muchas personas que son mi inspiración y que no hacen más que corroborar que mis aprendizajes son ciertos, no los nombraré porque no quisiera dejar alguno por fuera, iré dando créditos en los momentos que recuerde de quién aprendí, pero si no lo hago y alguno quiere involucrarse en este post y decir: “Esto es mio”, lo aceptaré, lo agradeceré y le daré el crédito que se merece, porque por cada uno de ellos siento, justo eso: un inmenso agradecimiento y admiración.
Hoy me dispongo a ser un libro abierto para ustedes. ¡Acompáñenme!
Hace un tiempo una de mis hijas decidió suicidarse, en serio que lo intentó y casi lo logra. La verdad, no sé qué sería de mi vida en este momento si así hubiera sido. Lo cierto es que ella lo hizo, entre otras cosas, porque alguien no la amaba como ella quería. Ese hecho me cuestionó durante años, pero el rio de la vida siguió su cauce y ella hoy es una chica enfocada en lo que quiere, con muchos planes futuro y feliz por lo que tiene y puede tener. Eso me dio una gran tranquilidad.
Años después, mi hija menor, entró en un proceso de tristeza y su psicóloga me dijo: “Está estructurando un suicidio” Eso hace poco y se aunó a dos casos cercanos de chicos jóvenes que si lograron su propósito: “Suicidarse”. Por supuesto, todo esto me tiene absolutamente consternada y haciéndome muchos cuestionamientos que iré compartiendo con ustedes, junto con las conclusiones a las que he llegado y que sé son parte del camino para que muchos menos jóvenes deseen tomar esta decisión: “No pongas tu propósito, intención o proyecto de vida afuera, ponlo dentro de ti”. Suena a frase de cajón, todo el mundo lo dice, muchos autores hablan de eso… ¡SI! Decirlo es muy fácil, hacerlo implica todo lo que iré compartiendo por este medio.
Hoy les dejo solamente esa frase para que de vueltas en tu mente: “No pongas tu propósito, intención o proyecto de vida afuera, ponlo dentro de ti”

 

 

Manejo de las Emociones

EL AMOR

Artículo publicado en el diario «La Antena» el día Lunes 30 de Noviembre de 2009

Hola mis apreciados lectores, hoy tomaré algunos textos del libro “El Arte de Amar” de Erich Fromm parafraseando desde mi experiencia sobre el amor, ese sentimiento indescriptible que, para mi, es la verdadera fuerza que mueve al mundo. Es la esencia de la felicidad verdadera.

El sentirse separado de otros es la fuente de la culpa y la angustia. El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un “estar continuado”, no un “súbito arranque”. En el sentido más general, puede decirse que amar es fundamentalmente dar, no recibir. Algunos hacen del dar una virtud, en el sentido de un sacrificio de donde emana el dolor. Contrario a ello, en virtud del amor, dar es una fuente inagotable de placer.
Encontramos el ejemplo más elemental en la esfera del sexo. La culminación de la función sexual masculina radica en el acto de dar; el hombre se da a si mismo, da su órgano sexual, a la mujer. En el momento del orgasmo, le da su semen. No puede dejar de darlo si es potente. Si no puede dar, es impotente. El proceso no es diferente en la mujer, si bien más complejo. También ella se da; permite el acceso al núcleo de su feminidad; en el acto de recibir, ella da. Si es incapaz de ese dar, si sólo puede recibir, es frígida. En su caso, el acto de dar vuelve a producirse, no en su función de amante, sino como madre. Ella se da al niño que crece en su interior, le da su leche cuando nace, le da el calor de su cuerpo. No dar le resultaría doloroso. Como el amor materno, en todas las esferas del amor, al dar no podemos dejar de entregarle vida a la otra persona y eso que nace a la vida se refleja a su vez hacia nosotros y no podemos dejar de recibir.
Dar implica hacer de la otra persona un dador y ambas comparten la alegría de lo que han creado. Algo nace en el acto de dar y las dos personas involucradas se sienten agradecidas a la vida que nace para ambas. Eso significa el amor, es un poder que produce placer, felicidad, paz…
Además del elemento de dar, el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor. Esos elementos son: cuidado. Responsabilidad, respeto y conocimiento. Que el amor implica cuidado es especialmente evidente en el amor de una madre por su hijo. Ninguna declaración de amor por su parte nos parecería sincera si viéramos que descuida al niño, si deja de alimentarlo, de bañarlo, de proporcionarle bienestar físico. Creemos en su amor si vemos que cuida al niño. Lo mismo ocurre incluso con el amor a los animales y las flores. Si una persona nos dijera que ama las flores y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su “amor” a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. La esencia del amor es “trabajar” por algo y “hacer crecer”, el amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja por lo que se ama.
El cuidado y la preocupación implica otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior.
Responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser “responsable” significa estar listo y dispuesto a “responder”. Tal responsabilidad, en el caso de la madre y su hijo, atañe principalmente al cuidado de las necesidades físicas. En el amor entre adultos, a las necesidades espirituales de la otra persona.
La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia, denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca o se desarrolle por si misma, en la forma que le es propia y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, no como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si no dependo del ser amado, si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad, nunca de la dominación.
Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El amor es la única forma de conocimientos, que, en el acto de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mi mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al ser que soy.
La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar; ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras. Necesito conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, ver su esencia, acompañarlo y sentirme acompañado. Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes. Constituyen un conjunto de actitudes que se encuentran en la persona madura, aquella que desarrolla productivamente sus propios poderes, que sólo desea poseer los que ha ganado con su trabajo, que ha renunciado a los sueños egoístas de gran sabiduría y omnipotencia, que ha adquirido humildad basada en esa fuerza interior que sólo la genuina actividad productiva puede proporcionar. Aquella que ya sabe cual es el camino a la verdadera felicidad

 

Liderazgo

Hablemos de Valores y Principios

Stephen Covey, es uno de los autores que más he leido, me ha dejado herramientas poderosas para aplicar en mi vida y en mis intervenciones de apoyo. Él hace mucho énfasis en los principios. Hoy vamos a recordarlo:

Es importante el tener claros cuáles son nuestros  principios y valores porque son los que muestran nuestra esencia como persona, porque son los medios por los cuales puedo o no ser identificado o diferenciado de los demás, son aquellos que me hacen único frente a la multitud es decir frente a una sociedad que da una forma de vida la cual puede ir cambiando al paso del tiempo y te debes ir acoplando u imponer tu estilo de vida saliéndote de la cuadricula que te traza la sociedad, entre esta sociedad existe una gran variedad de valores y principios los cuales no van a ser los mismos para todos porque no todas las ramas sociales tienen los mismos comportamientos ni las mismas formas de pensar, lo que permite crear deferencias y juzgamientos entre estratos, familias ,grupos, etc.

Los principios y los valores son la base fundamental para regular nuestro comportamiento en medio de un mundo liberado. La vida humana por su naturaleza en sociedad, requiere de una serie de normas para poder relacionarnos con los demás. A partir de cada individuo se empieza a conformar dicha sociedad y la formación en principios y valores correctos parte de la célula de la sociedad, es decir, la familia. Cuando una persona desarrolla plenamente en familia mediante un comportamiento basado en principios y valores correctos es capaz de interactuar con los demás con tolerancia, sentido común y capaz de desempeñarse para realizar trabajo en equipo.

El liderazgo centrado en principios es un liderazgo que nace dentro de uno y se irradia hacia los demás. No es una fórmula, clave o trucos para lograr influencia en el corto plazo, sino más bien una transformación interna que te llevará a lograr una influencia y lealtad profunda en el largo plazo. Por medio del liderazgo centrado en principios, podrás impactar positivamente la vida de muchos ayudándolos a crecer y llegar al siguiente nivel.

Hoy quiero señalarte 8 características que Stephen Covey revela en su libro, que de desarrollarlas, harán crecer en ti las raíces del verdadero liderazgo.

El líder centrado en principios aprende continuamente.

Existe una gran diferencia entre los verdaderos líderes y los que sólo están por su posición. Los líderes de posición creen que lo saben todo y construyen su valor en mostrar su “sabiduría” a otros. Los líderes centrados en principios son personas que entienden que a medida que crece su círculo de conocimiento, también crece su nivel de ignorancia. A medida que abren una puerta más del conocimiento, se dan cuenta que existe un vasto terreno nuevo por recorrer.

El líder centrado en principios lee, investiga, tiene una pasión por el conocimiento y la sabiduría, toma clases, asiste a charlas, escucha a otros y tiene una gran pasión por expandir sus límites de lo conocido aventurándose a lo desconocido.

El líder centrado en principios es orientado a servir.

Este tipo de líder entiende que su rol tiene que ver con llevar a las personas a donde quieren o deben llegar a través del servicio. El servicio puede ser abrirles puertas a las cuales ellos no tienen acceso, conectarlo con otras personas de influencia, servir de mentor, corregirlos, retarlos y a veces hasta confrontarlos.

Para este líder el liderazgo no es una carrera, es una misión de vida.

Irradia energía positiva

El líder centrado en principios es una persona optimista que irradia felicidad. Su espíritu está lleno de entusiasmo y con esperanza sobre un futuro cada vez mejor. Las personas positivas atraen personas positivas y neutralizan a las personas negativas.

Creen en las otras personas

El líder centrado en principios comprende que existe una diferencia entre el desempeño actual y el potencial a futuro. Éste tipo de líder no reacciona negativamente a los comportamientos erróneos, crítica y debilidad. Por el contrario, aprovecha dichas experiencias para ayudar a su equipo a crecer al siguiente nivel.

Creer en el potencial aún no visto genera un clima de crecimiento y oportunidad.

Se mueve en balance

Este tipo de líder entiende que los extremos no llevan a su organización a un mejor lugar. Entiende que existen diferencias y conflictos, pero los maneja de la mejor manera para lograr los objetivos prioritarios del equipo. Logra mantener un balance entre el aprendizaje del pasado, la sensibilidad en el presente y la visión hacia el futuro.  (Para leer el artículo El Balance de los Tiempos dale click aquí).

Enfocan su vida como una gran aventura

El líder centrado en principios ve la vida como una gran expedición donde necesita conquistar territorios nunca antes explorados. Este tipo de líder no está seguro de lo que va a encontrar, sin embargo, está convencido de que las barreras y conflictos valen la pena. Su seguridad no necesariamente viene de la abundancia de sus recursos o algo externo, sino de su iniciativa personal, creatividad, voluntad, coraje y su inteligencia (interno).

Entiende y practica la sinergia

Sinergia significa que el poder de un equipo es mucho mayor que la suma de ejecuciones y fortalezas individuales. El líder entiende que las fortalezas y las debilidades en un equipo se complementan.  Para lograr este estado el líder desarrolla una excelente comunicación en el equipo (Véase “Los 5 Aspectos de un Equipo Disfuncional” para mayor información).

Los dos pilares de la sinergia son la comunicación y la cooperación. El líder escucha, reflexiona, responde y coopera.

Practica la renovación personal

El líder centrado en principios comprende la importancia de la constante renovación personal. Constantemente se desarrolla en los siguientes cuatro pilares:

Cuerpo: Se ejercita para desarrollar fortaleza, flexibilidad y resistencia física

Alma: Ora, medita y reflexiona. Lee buena literatura, arte o música.

Mente: Lee, se educa, investiga, aprende, se embarca en nuevos territorios.

Corazón: Trabaja en desarrollar una conexión emocional y empatía con otras personas.

Estas son las 8 características que Stephen Covey desarrolla en su libro “Liderazgo centrado en principios”. ¿Agregarías otra característica para incorporarla a tu vida y ser el líder de tu propio de destino?

Escribe los Principios y Valores que hacen de ti un Ser Único. Aquello que pase lo que pase prevalecerá en ti como un Don inalterable.

Manejo de las Emociones

El aprendizaje y la humildad

El primer paso hacia el crecimiento personal y profesional es la apertura al aprendizaje. Me abro a aprender cada día algo nuevo. Aprendo de los otros y aprendo de mi propia experiencia.

El primer paso para abrirme al aprendizaje, es la humildad. La arrogancia es el enemigo número uno del aprendizaje. Para ello, evito responder mis propias preguntas. Hago que de una pregunta surja un sinfín más.

Decir “no se” no me ubica en una posición deshonrosa, todo lo contrario, da la posibilidad al otro de abrirse conmigo y darme algo de sí. De ese modo, ambos nos nutrimos y crecemos.

La inteligencia se desarrolla en la medida en que la alimentamos de conocimientos. Conocimientos que llegan por la teoría, por los sucesos que vemos y, más significativo aún, por nuestras vivencias. La información por sí sola no tiene valor, es necesario procesarla, convertirla en conocimientos y estos conocimientos no sirven de nada si no los aplicamos al hacer.

También, me mantengo en constante búsqueda. No existe meta última, ni objetivo definitivo. Alcanzado algo, sigo en la búsqueda de más. Permanecer en la búsqueda nos aleja del aburrimiento, del hastío, nos libera del cansancio. Estar en la búsqueda no aviva la capacidad de asombro y nos lleva a descubrir conocimientos nuevos acerca de nuestro entorno, del mundo y de nosotros mismos.

Cada día adquiero conocimientos significativos para potenciar mi mente y desarrollar mi inteligencia, para esto soy humilde, reconozco lo que soy y me abro a recibir el conocimiento del otro.

Cada amanecer me levanto agradeciendo mi existencia, en la búsqueda de algo nuevo, que con seguridad llegará, para impulsarme en el crecimiento de mí ser.

Manejo de las Emociones

Cuando un huevo se rompe…

Cuando un huevo se rompe de afuera hacia adentro, la vida termina, cuando se rompe de adentro hacia afuera la vida comienza. Un huevo siempre se crea de adentro hacia afuera y casi de inmediato, cuando esa primera célula se forma, también se forma una membrana protectora que posteriormente se convertirá en una dura cáscara que protegerá su interior. Esa cáscara nunca es transparente, jamás deja ver lo que hay dentro hasta que la vida que germina allí, desarrolla la fuerza suficiente para romperla.

Así somos los seres humanos, andamos por la vida envueltos en una dura cáscara que nos protege y no deja ver nuestro interior. Nos protege de quedar al desnudo frente a los otros y también evita que nos veamos cómo somos realmente. Cuando adquirimos la fuerza para romper esa dura concha y ver de qué estamos hechos, nuestra vida germina, fluye y nos hace dueños de un universo de posibilidades.

Contamos con Cualidades que ni siquiera reconocemos en nosotros mismos. Andamos por la vida haciendo lo que creemos correcto sin saber qué es lo que mejor hacemos y enfocamos nuestra Intención hacia el lado equivocado. Nos hacemos ciegos a nuestros Retos y los bordeamos sin juntar el valor para superarlos. Ignoramos nuestras Oportunidades y dejamos pasar la vida sin capitalizarlas para apoyarnos en ellas y vivir plenamente felices.

¿Qué tal si reflexionas un poco en esto y te llenas de valor para romper la cáscara que te has impuesto en la vida? Escudriñar en tu interior para encontrar la fuerza necesaria y romper todo aquello que te limita te permitirá vivir de un modo distinto, te convertirá en una persona libre y segura, capaz de lograr todo aquello que quieras.

Para eso se ha creado CIRO, para tocar tu interior y permitirte lograr un grado de conciencia tal que podrás surgir desde tu interior y vivir plenamente.

 

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