Categoría: Padres Afectivos y Efectivos

Padres Afectivos y Efectivos

Perseverar y superar los obstáculos

Deepak Chopra en su libro “Las 7 leyes espirituales para padres” nos hace planteamientos muy interesantes, ya que a nuestros hijos debemos guiarlos desde nuestro propio espíritu y para ello, nada hay más poderoso que el ejemplo. Las palabras se las lleva el viento, dicen muchos, otros: «las palabras muchas veces ni siquiera entran al cerebro», pero el ejemplo viene del espíritu y se convierte en una lección permanente para nuestros hijos.

Chopra nos deja estas 

Chopra nos deja estas siete leyes espirituales:

PRIMERA LEY: Todo es posible.
SEGUNDA LEY: Si deseas obtener algo, da eso mismo.
TERCERA LEY: Cuando haces una elección, cambias el futuro.
CUARTA LEY: No te resistas —sigue la corriente.
QUINTA LEY: Cada vez que deseas o esperas algo, siembras una semilla.
SEXTA LEY: Disfruta el viaje.
SEPTIMA LEY: Estás aquí por una razón.

Desde el mismo momento en que nuestros hijos nacen nos convertimos en maestros del espíritu. Si creamos una atmósfera de confianza, tolerancia, sinceridad y aceptación, esas cualidades serán absorbidas como cualidades del espíritu. En un mundo perfecto, la labor de ser padres se podría reducir a una sola frase: mostrar y ser solamente amor.

¿le hemos enseñado a nuestros hijos a perseverar a pesar de las frustraciones, los obstáculos o los tropiezos.?

Estas palabras me llevan a una reflexión personal: pocas veces invitamos a nuestros hijos a hacer un alto en el camino para evaluar el motivo de sus frustraciones y de esos obstáculos que ellos ven insuperables.

Y ¿Cómo hacer un alto en el camino para reflexionar con tu hijo si no lo has hecho contigo mism@?

Aun en esta situación que vivimos hoy, es muy probable que no te hayas detenido, que continúes pensando y actuando en función de lo que sigue. Que pocas cosas hayan cambiado en tu interior y por ende poco hagas para guiar a tu hijo de manera más consciente de aquí en adelante.

Te invito a detenerte y que vayamos de la mano para que, en adelante, guíes a tu hijo con plena consciencia de lo que en verdad puedes ofrecerle.

Diana María Said Cadavid

Coach y psicoterapeuta Personal

Telf. +57 311 353 7810 

 

 

Padres Afectivos y Efectivos

Formar para el éxito

Hoy, les regalo un texto de Deepak Chopra, extraído de su libro “Las 7 leyes espirituales para Padres”

«El anhelo más profundo del corazón de un padre es ver a su hijo triunfar en la vida. Sin embargo, ¿Cuántos de nosotros reconocemos que el camino más directo hacia el éxito es el espíritu?

En nuestra sociedad generalmente no nos percatamos de esa conexión. Todo lo contrario: enseñamos a nuestros hijos a sobrevivir, a asumir ciertos comportamientos para obtener nuestra aprobación, a defenderse, a competir, a perseverar a pesar de las frustraciones, los obstáculos o los tropiezos.

Aunque, en general, creer en Dios se considera una buena cosa, el espíritu siempre se ha mantenido separado del éxito en la vida cotidiana. Esto es un error que ha afectado profundamente nuestra vida desde la infancia.
Muchas personas creen ciegamente que el éxito es material y puede medirse en términos de dinero, prestigio, abundancia y posesiones. No cabe duda que todas esas cosas son importantes, pero poseerlas no es garantía del éxito. El éxito que deseamos para nuestros hijos debe también incluir muchas facetas que no son materiales, entre ellas la capacidad para amar y sentir compasión, la capacidad para sentir alegría y contagiarla a los demás, la seguridad de saber que la vida tiene un propósito y, por último, la sensación de estar conectados con el poder creador del Universo. Todos estos aspectos constituyen la dimensión espiritual del éxito, la dimensión que produce satisfacción interior.»

No es posible formar a nuestros hijos desde el espíritu, si nosotros no nos hemos formado para ello. Pero como no hay tiempo de hacerlo primero nosotros para luego hacerlo con ellos, entonces revaluemos cómo continuar en adelante y crezcamos juntos.

Diana María Said Cadavid
Coach y psicoterapeuta Personal
Telf. +57 311 353 7810 

Padres Afectivos y Efectivos

El Espíritu de nuestros hijos

 

Cuando me refiero al “Ser Padres”, con frecuencia uso la frase “padres que ejercen” utilizo la palabra “padres” refiriéndome a la pareja que asume la responsabilidad de formar a un ser humano que llegó de sus entrañas y la palabra “ejercen”, porque sabemos que muchos abandonan a sus hijos para que sean otros quienes asuman su responsabilidad.

Ejercer como padres es ocuparnos de que nuestro hijo sienta nuestra presencia viva y permanente, es tener una consciencia clara de que ese Ser que hoy es un niño, mañana sea un adulto capaz y feliz gracias a mi guía.

El alimento, techo y poder enviarlo a la escuela, es el menor de los asuntos a resolver cuando tenemos un hijo. El mayor compromiso que asumimos con él es darle la posibilidad de que recorra un camino de felicidad durante toda su existencia y sepa afrontar los obstáculos que traerá consigo ese camino.

Crear una atmosfera de confianza, tolerancia, sinceridad y aceptación será la base principal para que nuestro hijo desarrolle un espíritu fuerte y es la fortaleza del espíritu lo que les permitirá hacer de su vida lo que deseen.

¿Cómo hacer esto? Asumiendo conscientemente la labor de padres, aceptando lo que somos y dando el 100% de lo que somos, no menos, tampoco más. Cuando damos, menos de nuestro 100%, estamos negándole posibilidades, cuando intentamos darle más, quedaremos con una deuda que jamás tendremos cómo pagar.

Padres Afectivos y Efectivos

Padres Imperfectos

 

Todos los padres que ejercemos, sin importar la raza o la posición cultural y socio-económica, tenemos tres cosas en común:

1.- Somos imperfectos

2.- Amamos profundamente a nuestros hijos.

3.- Todo lo que hacemos, lo hacemos desde el amor que sentimos por ellos.

Tuve la fortuna de traer al mundo tres hijas y dos nietos. Fui madre siendo muy joven, por lo que viví mi maternidad en dos etapas: La primera, desde mi marcada inexperiencia, inconsciencia y juventud. La segunda, desde todas las culpas por mis fallas en la primera etapa, cierta experiencia y cierto estado de consciencia. Y mi abuelazgo, lo vivo solo como eso, como la abuela consentidora y alcahueta.
Ya me encuentro en una posición, donde puedo observar el resultado de mis acciones como madre y muchas cosas me gustan, pero otras sé que las pude hacer mejor. Por eso les repito nuevamente: No aprendan de mi ejemplo, aprendan de mi experiencia.

Mis hijas, la primera mayor de 35, está en la etapa de donde evalúa si lo que ha decidido hacer con su vida es lo que realmente la hace feliz, siente grandes inconformidades con ella misma. La segunda, una adulta muy joven, tiene toda su energía concentrada en la carrera que eligió estudiar, ha tomado mejores decisiones que la primera y se siente feliz con lo que hace, está en la etapa donde define sus límites con el mundo. La tercera, se encuentra en plena adolescencia, sintiendo que el mundo le debe todo, cambiando día tras día y pretendiendo que con un mínimo esfuerzo puede cumplir con todas sus ambiciones.

Al observar este panorama al que me enfrento a diario, puedo decirles: Mis dos hijas menores serán más exitosas que la primera, porque en mi nivel de consciencia hacia su educación, me he preocupado por conducirlas para que aprendan a tomar mejores decisiones. Las tres, siempre se equivocarán, caerán y podrán volver a levantarse. Tienen principios firmes para poner límites, pueden enfrentar al mundo, en parte, gracias a las herramientas que su padre y yo hemos podido brindarles. Serán madres imperfectas como yo, quizás, con mejor criterio, porque mi ejemplo y mi experiencia les han permitido caminar por un terreno con algo de pavimento.

Así que, somos imperfectos, pero actuamos desde el profundo amor que sentimos por nuestros hijos.
Desde este espacio, voy a volcar mi experiencia para apoyarles en su labor de ser padres. No serán afirmaciones garantizadas para que funcionen en sus vidas, porque muchos factores han de influir para que así sea, si serán textos sinceros que salen desde el fondo de mi corazón basados en experiencias exitosas y, también, de fracaso.

Lo cierto es que en la medida que nos hagamos más conscientes de la responsabilidad que tenemos con el futuro de nuestros hijos, serán más las oportunidades de formarlos para que tomen las mejores decisiones.  

 

 

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